Nutrición para el equilibrio del metabolismo

En la “Nutrición para el Equilibrio Metabólico” el estado emocional es uno de los factores más importantes a la hora de optimizar nuestro metabolismo.

Recientes estudios científicos han demostrado que el estrés emocional no expresado ni resuelto produce cambios metabólicos que inhiben la descomposición de las grasas.

El equilibrio interior se empieza a lograr con hábitos saludables. Si tenemos una alimentación que equilibre nuestro metabolismo, tendremos una energía limpia y un estado de lucidez tal, que hará que veamos con más claridad lo que nos hace ser felices.

La energía que nos dan los alimentos la usamos para “elaborar” nuestros pensamientos y nuestras emociones. Las personas que tienen ansiedad y estrés mejoran notablemente con una alimentación sana y equilibrada.

¿Sabías que todos los alimentos contienen una energía que puede afectar a nuestra forma de ser, sentir o pensar?

¿Sabías también que el trigo y los derivados del mismo son los responsables de la obesidad y graves trastornos de salud en las personas con altos niveles de adrenalina en la sangre (estrés)?

 

¡¡¡Aprende a comer y a equilibrar tus emociones:

conseguirás bajar el peso y mantenerlo, además de ganar en salud y bienestar interior!!!

 

 

El estrés provoca que el metabolismo se ralentice, el placer tiene el efecto contrario.

 

Cuando disfrutamos comiendo trabajamos en colaboración con la naturaleza de nuestro organismo. El placer estimula el metabolismo al detonar la producción de endorfinas en la glándulas suprarrenales, que actúan como mensajeros dentro del cerebro y nos hacen sentir bien; estimulan la producción de serotonina que hace que mejore nuestro estado de ánimo y que a su vez estimula la producción de la hormona tiroidea quema-grasas.

 

Alimentos y emociones

La comida y las emociones están profundamente ligadas en los seres humanos.

Muchas personas comen demasiado para tapar su “dolor emocional” y utilizan la grasa a modo de armadura contra el mundo o contra los demás. Hay una relación muy clara entre los bloqueos emocionales y determinadas vivencias de los primeros años de vida y la obesidad posterior.

La comida es un problema emocional para muchas personas y ésta les crea adicción. Muchos alimentos tienen una elevada capacidad adictiva cuando emocionalmente no se está en equilibrio (hidratos de carbono refinados, azúcares, grasas hidrogenadas). Si no se resuelve el conflicto emocional se produce un círculo vicioso, siendo la adicción a los alimentos cada vez mayor.

 

Un alto porcentaje de personas aumenta de peso cuando están preocupadas, afligidas o con ansiedad, y adelgazan con facilidad cuando se sienten equilibradas y felices. La tendencia a comer cuando se sufre un trastorno emocional, es producir en el cuerpo retención de líquido y lo siguiente, almacenar grasa corporal. Recientes estudios científicos han demostrado que el estrés emocional no expresado ni resuelto produce cambios metabólicos que inhiben la descomposición de las grasas.

 

La nutrición para el equilibrio metabólico

Después del estado emocional, el siguiente aspecto más importante en la dieta del equilibrio metabólico son los índices glucémicos en la sangre. Los picos glucémicos además tienen un componente de tipo emocional muy importante, ya que cuando se producen hacen que la serotonina también tenga picos más acusados. Lo que ocurre con los picos de serotonina es que hacen emerger en determinados momentos del día, muchos de los conflictos internos, emocionales, mentales, psíquicos…. tanto a nivel consciente como no consciente. Son los momentos en que la ansiedad y el desequilibrio emocional son mayores.

Además, cuando el azúcar en sangre cae por debajo de lo normal y pasamos a un estado de hipoglucemia, el funcionamiento de nuestro cuerpo y el de nuestro cerebro no están a la par, y sentimos la necesidad de devorar más alimento. Si volvemos a comer más carbohidratos o azúcares, para calmar la sensación de hambre ocasionada por la rápida bajada de la glucosa, volvemos a segregar otra gran dosis de insulina, y así entramos en un círculo vicioso de hiperglucemias e hipoglucemias.

Mantener las curvas de glucemias (el equilibrio de azúcar en la sangre) es, uno de los factores más importantes a la hora de mantener los niveles de energía y peso constantes. El nivel de glucosa en la sangre determina principalmente el apetito.

 

El estrés ejerce un efecto directo sobre la glucosa en la sangre, ya que estimula la liberación de adrenalina y otras hormonas que inician la respuesta de “lucha o huida”, preparando al cuerpo para actuar mediante la liberación de azúcar almacenado y elevando los niveles de azúcar en la sangre. El efecto inmediato es una gran retención hídrica.

 

Claves de la nutrición para el equilibrio metabólico

  • Estabilizar y equilibrar los índices glucémicos en la sangre.
  • Suavizar los picos de serotonina para incidir positivamente en el equilibrio de las emociones.
  • Encontrar que es lo que emocionalmente nos hace llenar “vacíos internos” con los carbohidratos o los azúcares.
  • Hacer sentir al cuerpo que en vez de “agredirle” con una dieta severa y/o restrictiva, le vamos a ayudar a resolver los conflictos que somatiza con la comida.
  • Aprender a comer y a combinar los alimentos para que los cambios repercutan en a nivel físico, emocional, mental y energético.
  • Hacer que la bajada de peso y su posterior mantenimiento sea como consecuencia de un equilibrio interior y de la estabilidad de los índices glucémicos en la sangre, es decir, de un equilibrio en el metabolismo.
  • Conseguir que nuestro estado emocional se mantenga equilibrado y no tener que llenar nuevamente “vacíos” con la comida.
  • No sentir en ningún momento que estamos haciendo dieta sino re-equilibrándonos física y emocionalmente, a la vez que bajamos de peso.

 

 

“Que el alimento sea tu medicina y que la medicina sea tu alimento”

 

Hipócrates